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A partir de cierta hora de la tarde las calles de Milán se llenan de vendedores ambulantes. La gran mayoría de los hombres llega desde Bangladesh y desde China las pocas mujeres. Ambulan cargados de rosas, cámaras Fuji de fotos instantáneas, pelotas-lámpara, mecheros «sexys» de dudoso gusto, sombreros mejicanos y muñecos bailones. Acosan impunemente a sus clientes potenciales y algunos, hartos de ellos, los ignoran; otros prefieren comprarles cualquier cosa con tal de que les dejen en paz y el resto nos preguntamos cómo una persona llega a acabar en tal situación.

Muchos de ellos son gente culta y con estudios, incluso con un buen nivel de inglés, pero se ven obligados a sobrevivir a miles de kilómetros de sus ciudades de origen ante la vorágine de un capitalismo cada vez mayor y más globalizado. De esta manera, con la venta de esas baratijas, intentan pagar los 300€ que les llega escasamente para pagar la comida y un mal lugar donde alojarse durante un mes.

Frente a la ignorancia sobre su situación, tras la que se escudan la mayoría de las personas frente a la situación de estos vendedores ambulantes, este proyecto quiere revelar la vida de algunos de ellos a través de pequeñas historias.

Al realizar los retratos con un medio tan inmediato y rudimentario como una fotografía Polaroid, las imágenes de este proyecto adquieren más relevancia y se incide así en el sentido de «asalto callejero» que se crea en la paradójica situación provocada entre el vendedor y la fotógrafa. De esta forma se produce una suerte de «efecto espejo» en el que ellos se sientan igual que sus posibles compradores al ser interrogados por una persona a la que no conocen y que se interesa de manera aparentemente casual por sus vidas.

Se pretende así proporcionar una perspectiva distinta de la inmigración, ya que otro inmigrante —aunque éste de origen europeo— retrata a partir de una visión interna, hacia el exterior, el hecho de la inmigración oriental en Europa. Esta visión es completamente distinta a la que podría tener un nativo italiano hacia estas personas, ya que la suya sería una mirada interior, hacia dentro de su propio país.

Más de la mitad de las personas asaltadas para realizar este proyecto se negaron a ser retratadas, lo que no supone ningún impedimento a la hora de dar continuidad al mismo y, de la misma manera que ellos insisten en vender sus extrañas mercancías a los transeúntes, este proyecto les seguirá persiguiendo para capturarlos.



Pelicula Polaroid 600

Año 2009.

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